Cerrar la puerta

 



A veces, el verdadero acto de amor… es cerrar la puerta.


No porque seas malo.

Sino porque has aprendido a amarte lo suficiente.


En la vida, hay quienes llegan con palabras dulces y promesas de cambio.

Hablan bonito. Parecen sabios. Parecen heridos.

Y tú, con tu gran corazón, les das una oportunidad…

Y otra.

Y otra más.


Hasta que entiendes que no es tu deber salvar a quien no quiere cambiar.

Ni justificar lo injustificable solo porque alguien “parece buena persona”.


Porque hay serpientes que se disfrazan de sabiduría.

Y cada vez que las dejas entrar… muerden.

Aunque juren que esta vez será diferente.


Cierra la puerta.

No por rencor.

Sino por amor.

Amor a ti, a tu energía, a tu paz, a tu propósito.


Tu camino está diseñado para avanzar, no para quedarte lamiendo heridas ajenas.


Hay batallas que no son tuyas.

Y hay corazones que solo sanan cuando ya no tienen a quién envenenar.


No tengas miedo de cerrar capítulos.

El que tiene una visión clara, también necesita puertas firmes.


— Aldo Toledo

Mentor en liderazgo, libertad financiera y fortaleza emocional


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